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Islas Baleares
El sol, la tranquilidad de sus calas, sus aguas transparentes, su diversidad, su clima suave, una sucesión de paisajes donde cabe todo excepto la monotonía: cada palmo de terreno posee un encanto propio y diferenciado.
Cada una de las cinco islas del archipiélago: Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera y Cabrera, es un microcosmos con su consolidada personalidad, un espacio dotado de singularidad.
Desde las escarpadas cumbres mallorquinas de la Serra de Tramuntana en Mallorca, la gran variedad de hábitats del parque natural de S'Albufera des Grau en Maó, el encanto paisajístico de Ses Salines de Ibiza hasta los extensos remansos de los arenales de Formentera, la geografía de las Islas Illes Balears resulta inabarcable para quien quiera probarla y agotarla de un único trago.
Las Islas son punto de encuentro de numerosas personalidades del mundo político, social y cultural. Ilustres personajes como el archiduque Luis Salvador de Austria, Chopin, J.B. Lawrence, Errol Flynn, Winston Churchill, Rubén Darío, Robert Graves y Joan Miró visitaron o residieron en las islas.
Por todo ello, millones de turistas eligen año tras año nuestras islas para pasar sus vacaciones. Las encuestas no mienten: quien visita las Illes Balears tiene intención de volver a visitarlas tan pronto como pueda.
Situadas en un área climáticamente privilegiada, con una importante infraestructura de transporte, abiertas a todas las culturas y, al mismo tiempo, celosas de su idiosincrasia moldeada por los siglos, las Islas Illes Balears enamoran a sus visitantes.
Datos geográficos de interés
La privilegiada situación de la isla, en pleno Mediterráneo occidental, ofrece las máximas ventajas climáticas, culturales y paisajísticas, además de garantizar rápidas y cómodas comunicaciones; sólo cuatro horas separan Mallorca del punto más alejado de Europa.
El territorio y la gente
Población y municipios
Las Islas Illes Balears tienen una población de derecho de 983.131 habitantes (1 de enero del 2005). Esta cifra supone el 1,8% del total del Estado español.
La distribución de la población balear es muy desigual: se concentra en su mayoría en la isla de Mallorca, que congrega el 80,11% de los habitantes. El 11,07% de habitantes vive en las Pitiusas (Ibiza y Formentera) y el resto, un 8,82%, reside en la isla de Menorca.
La población balear se concentra básicamente en 8 municipios que agrupan el 64,76% del total de la población: Calvià, Inca, Llucmajor, Manacor y Palma, en Mallorca; Ciutadella y Maó, en Menorca, y Vila d'Eivissa (Ibiza ciudad), en Ibiza. De éstos, el municipio de Palma cuenta con 375.773 habitantes (1 de enero del 2005), lo que supone un 40,01% y pone de manifiesto la desigual distribución de la población balear.
Las personas de edades adultas (15-64 años) suponen un alto porcentaje de la población balear, aunque se aprecia una tendencia hacia edades maduras (superiores a 40 años). Los adultos-jóvenes (15-40 años) se localizan en los llamados municipios de función turística, mientras que los adultos maduros se concentran en municipios como por ejemplo Palma y Maó, y aquéllos donde se han edificado urbanizaciones residenciales y en las zonas rurales.
Organización política y estatuto de autonomía
La organización institucional autonómica está integrada por el Parlamento, el Gobierno y el Presidente de la Comunidad Autónoma, el Molt Honorable Señor Jaume Matas Palou. El gobierno y la administración de cada una de las islas que forman el archipiélago corresponden a los consejos insulares.
El Parlamento representa el pueblo de las Islas Illes Balears, ejerce la potestad legislativa, aprueba los presupuestos de la Comunidad Autónoma, controla la acción de gobierno y ejerce todas las competencias que le atribuyen el Estatuto, las leyes del Estado y las del mismo Parlamento. Está formado por diputados del territorio autonómico elegidos por sufragio universal.
El presidente de las Islas Illes Balears es elegido por el Parlamento de entre sus miembros y es nombrado por el Rey. El presidente nombra y cesa a los miembros que tienen que formar el Gobierno, dirige y coordina la acción del Gobierno y ostenta la más alta representación de la Comunidad Autónoma, así como la ordinaria del Estado en las Islas Illes Balears.
El Gobierno de las Islas Illes Balears es el órgano colegiado con funciones ejecutivas y administrativas. Está formado por el presidente, el vicepresidente, en su caso, y los consejeros. Tiene la potestad reglamentaria y elabora los presupuestos de la Comunidad Autónoma.
Los consejos insulares tienen la competencia en el gobierno, la administración y la representación de las islas de Mallorca, Menorca, e Ibiza y Formentera, así como las islas adyacentes a éstas.
El Estatuto de Autonomía de las Islas Illes Balears es la Ley Orgánica (2/1983, de 25 de febrero) que, en el marco de la Constitución Española, establece y regula la Comunidad Autónoma de las Islas Illes Balears, sus competencias, instituciones, idioma y símbolos. Fue aprobado por el Congreso de los Diputados en febrero de 1983 y publicado en el Boletín Oficial del Estado el 1 de marzo del mismo año.
El Estatuto de Autonomía consta de un preámbulo, 76 artículos, 4 disposiciones adicionales y 10 transitorias. En el preámbulo se manifiesta la voluntad de las Islas Illes Balears de constituirse en comunidad autónoma, lo cual supone el inicio del proceso hacia la institucionalización del autogobierno. En el texto estatutario se definen cuestiones como por ejemplo la lengua, el territorio o la bandera, las competencias de la Comunidad Autónoma, así como la organización y el funcionamiento de las instituciones.
Sobre la lengua, el Estatuto recoge la oficialidad del idioma catalán, como lengua propia de la Comunidad Autónoma, junto con la castellana. Todos tienen el derecho de conocerla y usarla, y nadie puede ser discriminado por causa del idioma. Las instituciones de las Islas Illes Balears serán las responsables de garantizar el uso normal y oficial de las dos lenguas, tomar las medidas necesarias para asegurar su conocimiento y crear las condiciones que permitan alcanzar la igualdad plena de ambas en cuanto a los derechos de los ciudadanos de la comunidad.
La bandera de las Islas Illes Balears está constituida por cuatro barras rojas horizontales sobre fondo amarillo, con un rectángulo situado en la parte superior izquierda, de fondo morado y con un castillo blanco de cinco torres en el medio.
El texto original del Estatuto de Autonomía de las Islas Illes Balears, que es fruto de la recuperación de la democracia en España, en 1977, y la constitución del Estado de las autonomías, ha sido modificado en dos ocasiones desde su aprobación inicial. La primera vez en 1994 y, posteriormente, en 1999.
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Artesanía y tradiciones
Algunos de los oficios tradicionales han provocado auténticos sellos distintivos de sus espacios de creación y origen, y han dado lugar a centros de exportación de renombre internacional. Así sucede, entre otros casos, con la bisutería menorquina, extendida a lo largo de toda la isla formando una organizada red de talleres.
En este mismo sector destaca la comarca de Manacor, en Mallorca, cuyas perlas manufacturadas gozan de prestigio mundial. Sin salir de esta isla, uno de sus elementos artesanos más característicos y apreciados es el llamado "siurell", figura de barro coloreado.
Un municipio mallorquín, Marratxí, es conocido como "la tierra del barro" por la omnipresencia de los talleres de artesanos que usan este material. Tejidos y bordados componen otro de los sectores más destacados. La gama va desde las tradicionales "robes de llengües", telas estampadas muy habituales en las casas mallorquinas, hasta la moda "ad lib" ibicenca, surgida de la libertad, el cosmopolitismo y la tolerancia. Este breve recorrido por el mundo de la producción hecha a mano no puede cerrarse sin una referencia a la tradición de la piel y el calzado.
El centro de Mallorca, así como el de lugares como Ciutadella, en Menorca, son irradiadores de creatividad y buen gusto. Por último, sería imperdonable olvidar la artesanía del vidrio, un arte cuya elaboración puede admirar el viajero en los mismos talleres.
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Arte y cultura
Un aliento de inquietud artística circula por las arterias de la historia de las Islas Illes Balears. No es casualidad que tantos creadores -en el sentido más amplio de la palabra- hayan escogido el archipiélago como lugar de inspiración y emanación de su obra.
Tanto para los que buscan el retiro creativo como para los que desean hacer de sus vacaciones un recorrido por la sensibilidad y la cultura autóctona, las islas ofrecen, por un lado, rincones aislados donde unirse al vínculo de quienes se dejaron visitar por las musas y, por otro, la excitación de un contacto permanente con los circuitos expositivos culturales y musicales contemporáneos.
El papel de encrucijada en un mar denso en episodios históricos ha dejado en las islas una traza que el amante de rememorar el pasado no se cansará de descubrir. La evocación de su historia milenaria es una de las múltiples vertientes turísticas que permite el archipiélago; desde los restos de su sorprendente cultura megalítica o los vestigios púnicos, hasta el floreciente Modernismo de comienzos del siglo XX, no faltan lugares capaces de fascinar al visitante. Reconstruir el rumor de los siglos con la contemplación del legado conservado en el presente, es otro de los atractivos de unas islas intensamente sometidas a los vaivenes de las civilizaciones.
Recientemente, aparte de la isla de Menorca que es Reserva de la Biosfera, cuatro emplazamientos históricos y naturales de la isla de Ibiza han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: las praderas de posidonia, el barrio de Dalt Vila, la necrópolis del Puig des Molins y el yacimiento púnico de Sa Caleta.
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Deportes
Las actividades náuticas son, nunca mejor dicho, el mascarón de proa de un archipiélago volcado en el mar. Las competiciones marítimas componen los hitos de su calendario deportivo, especialmente en el escenario de numerosas regatas de vela de un bien ganado prestigio internacional, la bahía de Palma. En sus aguas se disputan el Trofeo Princesa Sofía, la Copa de Su Majestad el Rey y el Trofeo Almirante Conde de Barcelona, auténticas celebraciones para la ciudad, la isla y todo su archipiélago. Y es en este marco donde se celebró, en parte, el más grande acontecimiento deportivo en la historia de la ciudad: los Juegos Olímpicos Universitarios de 1999. Para conseguir la presencia exigida se modernizó toda una infraestructura deportiva, de cuya actualización se benefician y se beneficiarán nativos y visitantes en el futuro.
Entre las instalaciones que se han visto impulsadas por este extraordinario acontecimiento deportivo se encuentra precisamente la Escuela Nacional de Vela Calanova, auténtico centro y motor de los deportes náuticos de las islas. Submarinismo, windsurf, pesca deportiva, esquí acuático..., la oferta que puede encontrar el viajero no tiene límites. La abundancia de escuelas donde adquirir o perfeccionar las habilidades que requieren estas actividades náuticas, garantizan unas magníficas vacaciones en contacto permanente con el mar.
Pero las islas no se limitan a sacar provecho de su contacto con el mar. El buen clima ha hecho posible que el archipiélago balear se convierta en el refugio de invierno de numerosos equipos ciclistas. No es necesario, sin embargo, ser un profesional de la bicicleta para sentirse atraído por una estancia en alguna de nuestras islas. Formentera, por ejemplo, es el paraíso de los amantes de esta práctica deportiva. El alquiler de su enorme parque de bicicletas produce imágenes de multitudes de personas paseando sobre dos ruedas. El llamado "circuito verde" les permite ser los amos de sus caminos.
Otro deporte cada vez más arraigado en las islas es el golf. Las Islas Illes Balears constituyen un auténtico paraíso para los amantes de este deporte; la apuesta por atraer un turismo de invierno que desea ejercitarse en "el deporte verde" ha hecho que proliferen los clubes de golf. Actualmente hay catorce clubes de alto nivel, once de los cuales están en Mallorca, dos en Ibiza y uno en Menorca.
En cuanto a la hípica, existe una larga tradición de competidores en los hipódromos insulares y también son numerosas las rutas acondicionadas para los que prefieren los tranquilos paseos a caballo.
Tampoco faltan atractivos para los que buscan deportes aéreos cada vez más en auge, como el ala delta o el vuelo en ultraligero, para los que existen escenarios naturales que deleitarán a los más exigentes.
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Ocio, compras, diversión y noche
Las infraestructuras para el entretenimiento y la diversión, nacidas a la sombra de los alojamientos turísticos en casi todas las zonas de la isla, ofrecen diversidad y peculiaridad para gozar al máximo en vacaciones.
Las agencias de viajes organizan excursiones de un día para visitar las cuevas del Drac y Artà, entre otras, así como los restos romanos de Pollentia en Alcúdia, la playa de Formentor, la cartuja de Valldemossa, el puerto de Cala Figuera, las islas Dragonera y Cabrera, etc. Pero si desea quedarse más cerca, puede dedicar largo tiempo a caminar por los alrededores y a realizar excursiones a pie por el campo y la montaña.
Otras posibilidades las constituyen las instalaciones de parques acuáticos, el auto-safari, delfinarium, pájaros exóticos, jardines históricos o posesiones habilitadas para ser visitadas, y parques naturales, como el de S'Albufera en Muro.
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